Explorando la Economía Levita
El Diezmo en la Biblia: La Economía Levita
Amado lector, en esta segunda parte del estudio El Diezmo en la Biblia, descubrimos cómo la economía Levita representaba un Sistema de Sostenimiento Divino establecido en Israel. Mediante diezmos y ofrendas, sostenían a la tribu de Leví, asegurando la continuidad del culto y recordando que toda bendición proviene de Jehová. Al preparar este estudio, viene a mi mente la exclusiva experiencia que vivió Israel con Dios desde que salió de Egipto hasta los días del Mesías; por ejemplo, la porción diaria de Maná, que si lo guardabas para el siguiente día, se agusanaba; pero, solo los viernes podías recoger una doble porción y no se dañaba. Esto era para que Israel aprendiera a obedecer, a que toda bendición provenía de Jehová y a solo depender de El. De igual manera, solo los Levitas, entre todas las tribus, tuvieron una experiencia exclusiva ordenada por Dios. Si aun no has leído la primera parte de este estudio, te invito a revisarlo primero visitando este enlace:
Identidad bíblica, histórica, cultural y social
ORIGEN DE LOS LEVITAS
Los levitas eran descendientes de Leví, tercer hijo de Jacob y Lea (Génesis 29:34). Su nombre está ligado al verbo hebreo lāwāh (לָוָה) que significa “acompañar, unirse”, lo cual anticipa su misión: estar junto al pueblo y junto a Dios como puente de servicio.
De esta misma tribu nacieron figuras centrales tales como: Moisés y Aarón (Éxodo 2:1–2; 6:16–20). Aarón fue el primer sumo sacerdote, y Moisés el mediador de la Ley. Es decir, desde el inicio la tribu de Leví estuvo asociada a la intercesión, la enseñanza y la mediación espiritual.
El becerro de oro y la primera consagración
En Éxodo 32 se narra el pecado del becerro de oro. Mientras Moisés recibía la Ley en el Sinaí, el pueblo pidió a Aarón que les hiciera un dios. Hicieron un becerro de oro y ofrecieron sacrificios. Cuando Moisés descendió, destruyó el becerro e hizo un llamado:
“¿Quién está por Jehová? Júntese conmigo” (Éxodo 32:26).
Solo la tribu de Leví respondió a ese llamado. Ese día, con espada en mano, ejecutaron el juicio de Dios, incluso sobre sus propios hermanos. Este acto de celo radical, los separó para Dios y selló su identidad como guardianes de la santidad. Moisés les declaró:
“Hoy os habéis consagrado a Jehová, cada uno contra su hijo y contra su hermano, para que él dé bendición hoy sobre vosotros” (Éxodo 32:29).
El levita surge como modelo de fidelidad y consagración total, dispuesto a poner a Dios por encima de todo lazo humano. En ese contexto recibieron una primera consagración especial (Éxodo 32:25-29). Sin embargo, su consagración formal como tribu dedicada al servicio del Tabernáculo ocurrió después, cuando Dios declaró que ellos reemplazarían a los primogénitos de Israel (Éxodo 13:2; Números 3:12-13).
Separación de los levitas de las demás tribus y la Sustitución de los primogénitos – Consagración Formal
Originalmente, todos los primogénitos de Israel habían sido apartados para Dios, en memoria de la liberación de Egipto (Éxodo 13:2).
En el censo inicial de las tribus (Números 1), los levitas fueron excluidos del conteo porque su función no sería militar ni territorial, sino espiritual: debían encargarse del Tabernáculo y de todos sus utensilios, armarlo, desarmarlo, transportarlo y acampar alrededor de él para protegerlo y evitar la ira divina sobre el pueblo (Números 1:47-53).
47 Pero los levitas, según la tribu de sus padres, no fueron contados entre ellos; 48 porque habló Jehová a Moisés, diciendo: 49 Solamente no contarás la tribu de Leví, ni tomarás la cuenta de ellos entre los hijos de Israel, 50 sino que pondrás a los levitas en el tabernáculo del testimonio, y sobre todos sus utensilios, y sobre todas las cosas que le pertenecen; ellos llevarán el tabernáculo y todos sus enseres, y ellos servirán en él, y acamparán alrededor del tabernáculo. 51 Y cuando el tabernáculo haya de trasladarse, los levitas lo desarmarán, y cuando el tabernáculo haya de detenerse, los levitas lo armarán; y el extraño que se acercare morirá. 52 Los hijos de Israel acamparán cada uno en su campamento, y cada uno junto a su bandera, por sus ejércitos; 53 pero los levitas acamparán alrededor del tabernáculo del testimonio, para que no haya ira sobre la congregación de los hijos de Israel; y los levitas tendrán la guarda del tabernáculo del testimonio.
Pero luego, en Números 3:11–13, 44-45, Jehová escoge a los Levitas como sustitutos de los primogénitos de los hijos de Israel::
11 Habló además Jehová a Moisés, diciendo: 12 He aquí, yo he tomado a los levitas de entre los hijos de Israel en lugar de todos los primogénitos, los primeros nacidos entre los hijos de Israel; serán, pues, míos los levitas. 13 Porque mío es todo primogénito; desde el día en que yo hice morir a todos los primogénitos en la tierra de Egipto, santifiqué para mí a todos los primogénitos en Israel, así de hombres como de animales; míos serán. Yo Jehová
44 Luego habló Jehová a Moisés, diciendo: 45 Toma los levitas en lugar de todos los primogénitos de los hijos de Israel, y los animales de los levitas en lugar de sus animales; y los levitas serán míos. Yo Jehová.
Así, los levitas se convierten en sustitutos representativos de todo Israel. No servían por elección personal, sino por un llamamiento divino hereditario.
Dios mismo instituyó un censo para equilibrar el número de primogénitos y levitas. Como los primogénitos excedían en 273, fueron redimidos con plata (Números 3:40–51).
División en clanes
Los levitas fueron divididos en tres clanes principales (Números 3:17):
17 Los hijos de Leví fueron estos, por sus nombres: Gersón, Coat y Merari.
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- Gersonitas: cuidaban de cortinas, cuerdas y cubiertas.
- Coatitas: transportaban los objetos más sagrados (arca, altar, mesa).
- Meraritas: se encargaban de la estructura, columnas y bases.
Cada clan tenía un rol específico, mostrando que el servicio a Dios requería orden, disciplina y diversidad de funciones.
Distinción en llamado y selección: Sacerdotes y resto de los levitas
Dios estableció una diferencia clara:
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- Sacerdotes → descendientes directos de Aarón (Éxodo 28:1). Solo ellos podían ministrar en el altar y en el Lugar Santísimo.
- “Y tú, haz que se acerquen a ti tu hermano Aarón, y sus hijos contigo, de entre los hijos de Israel, para que sean mis sacerdotes…” (Éxodo 28:1).
- “Tú y tus hijos contigo guardaréis vuestro sacerdocio en todo lo relacionado con el altar…” (Números 18:7).
- Dijo más Jehová a Aarón: He aquí yo te he dado también el cuidado de mis ofrendas; todas las cosas consagradas de los hijos de Israel te he dado por razón de la unción, y a tus hijos, por estatuto perpetuo. Esto será tuyo de la ofrenda de las cosas santas, reservadas del fuego; toda ofrenda de ellos, todo presente suyo, y toda expiación por el pecado de ellos, y toda expiación por la culpa de ellos, que me han de presentar, será cosa muy santa para ti y para tus hijos. (Números 18:8-9).
- “Y tú, haz que se acerquen a ti tu hermano Aarón, y sus hijos contigo, de entre los hijos de Israel, para que sean mis sacerdotes…” (Éxodo 28:1).
- Levitas no sacerdotes → toda la tribu restante. Sus tareas eran de asistencia, enseñanza, canto, vigilancia y servicio en el Tabernáculo (Números 3:6–7).
- “Haz que se acerque la tribu de Leví y hazla estar delante del sacerdote Aarón, para que le sirvan. Y desempeñen el encargo de él y el encargo de toda la congregación delante del tabernáculo de reunión…” (Números 3:6–7).
- “Su oficio será contigo y delante del tabernáculo de reunión… pero ningún extraño se acercará a vosotros”(Números 18:4).
- Sacerdotes → descendientes directos de Aarón (Éxodo 28:1). Solo ellos podían ministrar en el altar y en el Lugar Santísimo.
Esto aseguraba que nadie usurpara el sacerdocio, pero también que hubiera un equipo de apoyo alrededor de los sacerdotes.
Exclusividad del linaje levítico
¿Podia “alguien” de otra tribu o nación “identificarse o convertirse en levita”?
La respuesta es: no, nadie podía “convertirse en levita” si no era descendiente biológico de Leví. El sacerdocio y servicio levítico eran exclusivos por linaje:
- Elección tribal y linaje exclusivo
- Dios separó específicamente a la tribu de Leví para el servicio (Números 3:5-13).
- Dentro de la tribu, solo los descendientes de Aarón podían ser sacerdotes (Éxodo 28:1; Números 18:7).
- El sacerdocio y el servicio levítico estaban ligados al linaje, no a la voluntad o aspiración humana. Era un llamamiento hereditario, no algo abierto a otras tribus.
- Prohibición estricta a extraños
- Números 1:51, 3:10, 18:7 repiten varias veces que “el extraño que se acercare morirá”. Aquí “extraño” significa alguien que no era levita para el servicio general, o alguien que no era descendiente de Aarón para el sacerdocio. Esto muestra que ni siquiera dentro de Israel otra tribu podía “adoptar” funciones levíticas.
- Nm 3:10 Y constituirás a Aarón y a sus hijos para que ejerzan su sacerdocio; y el extraño que se acercare, morirá.
- Números 1:51, 3:10, 18:7 repiten varias veces que “el extraño que se acercare morirá”. Aquí “extraño” significa alguien que no era levita para el servicio general, o alguien que no era descendiente de Aarón para el sacerdocio. Esto muestra que ni siquiera dentro de Israel otra tribu podía “adoptar” funciones levíticas.
- Conversos y extranjeros
- La Ley sí permitía que un extranjero se convirtiera al Dios de Israel y participara en la congregación (Éxodo 12:48; Isaías 56:6-7), pero no en el servicio levítico o sacerdotal.
- Un converso podía adorar, ofrecer sacrificios mediante los sacerdotes, e integrarse al pueblo, pero nunca ejercer funciones levíticas porque ese rol estaba reservado al linaje de Leví.
¿Cómo vivían los levitas?
Vida Cotidina y Ciudades levíticas
Una de las particularidades de los levitas es que, aunque no recibieron herencia territorial en Canaán como las demás tribus, sí recibieron un total de 48 ciudades, incluyendo 6 ciudades de refugio (ej. Hebrón, Siquem) (Josué 21:41).
“Dieron a los levitas, de la heredad de los hijos de Israel, ciudades para habitar, y sus ejidos para sus ganados” (Josué 21:3)
Dios ordenó a Moisés:
“Manda a los hijos de Israel que den a los levitas, de la posesión de su heredad, ciudades en que habiten; también daréis a los levitas los ejidos de esas ciudades alrededor de ellas” (Números 35:2).
Estas no eran “grandes capitales” sino pueblos medianos y pequeños, integrados dentro de cada tribu, no aislados. Su presencia aseguraba que en cada región de Israel hubiera enseñanza de la Ley, ministros para el culto y guardianes de la santidad. La influencia espiritual debía estar distribuida, no concentrada solo en Jerusalén o en un lugar central.
Ejidos comunales
Cada ciudad levítica tenía alrededor ejidos comunales:
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- Inmediatos: 1000 codos ≈ 450 m desde el muro.
- Exteriores: hasta 2000 codos ≈ 900 m.
“Daréis también a los levitas ejidos de esas ciudades alrededor de ellas… los ejidos de las ciudades que daréis a los levitas serán mil codos alrededor… al oriente dos mil codos, al sur dos mil, al occidente dos mil, y al norte dos mil”. (Números 35:2–5)
En excavaciones de ciudades de la Edad del Hierro (ej. Beit Shemesh, Tel Shiloh), se han hallado restos de huertos y corrales pequeños en los márgenes urbanos. Documentos rabínicos posteriores (Mishná, Arakhin 9:8) mencionan que los ejidos eran usados para huertos, pastizales y zonas abiertas de utilidad común.
Los ejidos levíticos eran franjas comunales alrededor de las ciudades, dedicadas a usos básicos: huertos familiares, viñas pequeñas y pastoreo de ganado menor (ovejas, cabras). No eran grandes campos agrícolas, sino espacios limitados para sustento inmediato. Pero no podían venderse ni convertirse en propiedad privada, porque pertenecían colectivamente a los levitas y estaban dedicados a su sustento (Levítico 25:32–34).
Esto aseguraba una mínima autosuficiencia, pero no los convertía en agricultores con grandes tierras como las demás tribus.
Casas levíticas
Los levitas no vivían en palacios ni en templos exclusivos. La arqueología en ciudades de la Edad del Hierro en Canaán (ej. Beit Shemesh, Hazor, Megiddo, Silo) muestra que las viviendas comunes eran las llamadas “casas de cuatro habitaciones”:
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- Un patio central abierto.
- Habitaciones laterales usadas como almacenes y establos.
- Piso superior para la familia.
- Construidas en piedra y adobe, techos planos de vigas de madera con barro endurecido.
- En la planta baja se solía guardar grano y animales pequeños (ovejas, cabras), mientras la familia habitaba en la parte alta.
La casa del levita no se distinguía de la de un israelita común. Su vida cotidiana era modesta y semejante a la de cualquier familia del pueblo.
Su pueblo
Una ciudad levítica se parecía a cualquier otra ciudad agrícola de Israel en forma y tamaño. La diferencia no estaba en su arquitectura, sino en su función espiritual.
En ellas:
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- Se enseñaba la Ley (Deut 33:10).
- Había cantores y músicos que servían en el templo central.
- Se instruía a las nuevas generaciones en la Torá.
- Se practicaba justicia en asuntos legales (Deut 17:8–9).
Los alrededores eran usados en común y administrados bajo principios de justicia y solidaridad.
Economía familiar y vulnerabilidad
Aunque los levitas eran sostenidos por el diezmo (Números 18:21–24), la realidad es que su economía era frágil y dependiente de la fidelidad del pueblo.
Nehemías 13:10 relata que, en tiempos de descuido:
“Entendí que las porciones de los levitas no les habían sido dadas; y que los levitas y cantores que hacían el servicio, habían huido cada uno a su heredad”.
Esto muestra que, cuando el pueblo no entregaba lo que correspondía, los levitas tenían que abandonar su servicio y buscar sobrevivir.
Su vida cotidiana combinaba:
- Trabajo mínimo en huertos y cuidado de animales.
- Servicio comunitario (enseñar, cantar, administrar).
- Dependencia de diezmos y hospitalidad en fiestas (Deut 12:18–19).
- Los levitas eran colocados en la misma categoría de vulnerabilidad que el huérfano y el extranjero (Deut 14:29).
La Economía Levita en las Fiestas Solemnes
Levitas y Sacerdotes en las fiestas
Las fiestas de Israel eran el corazón de su vida espiritual y también momentos donde se movía gran parte de la economía levítica. No eran actos aislados, sino celebraciones regulares, ordenadas y repetidas cada año, con un calendario que marcaba la vida del pueblo y aseguraba la provisión de sacerdotes y levitas.
En la Pascua y Panes sin Levadura (Éx 12; Lev 23:4–8), celebrada cada primavera en el inicio de la siega de la cebada (Deut 16:9), los sacerdotes dirigían los sacrificios y los levitas servían en la organización y en los cantos. Apenas cincuenta días después, la fiesta de Pentecostés (Éx 23:16; Deut 16:10) convocaba al pueblo en la cosecha del trigo, con ofrendas proporcionales. Allí los levitas explicaban la Ley (Dt 33:10; Neh 8:7–8), y los sacerdotes recibían las primicias del pan y del fruto nuevo.
En el séptimo mes llegaba la temporada más solemne del calendario:
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Día de las Trompetas (Lev 23:23–25), que abría un tiempo de consagración.
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Día de la Expiación (Lev 16:29–34), único en que el sumo sacerdote entraba al Lugar Santísimo, mientras los levitas custodiaban y sostenían el orden de aquel día de ayuno nacional.
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Fiesta de Tabernáculos (Lev 23:33–43), siete días de celebración con música levítica (1 Cr 15:16; 2 Cr 29:25–28), en que se compartía con levitas, extranjeros y necesitados (Deut 16:14).
Esto significaba que en tres temporadas de peregrinación al año (Pascua, Pentecostés y Tabernáculos) y en los días solemnes de otoño, los levitas y sacerdotes tenían un rol activo y un flujo constante de ofrendas.
Pero además, la Ley marcaba ciclos más largos:
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Cada séptimo día, el sábado, requería doble sacrificio diario (Núm 28:9–10), donde levitas y sacerdotes servían.
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Cada mes nuevo se celebraba con holocaustos especiales (Núm 28:11–15).
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Cada séptimo año era sabático: la tierra descansaba y los levitas tenían un papel especial en la lectura de la Ley al pueblo (Deut 31:10–13).
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Cada cincuenta años, en el año de jubileo, se proclamaba libertad y restitución (Lev 25:8–13), recordando que ni la tierra ni la economía pertenecían al hombre, sino a Dios.
En todas estas ocasiones fluían ofrendas, sacrificios y contribuciones: carne, harina, vino y aceite. Los registros antiguos, como los ostraca de Samaria, muestran inventarios de vino y aceite destinados a tributo, confirmando la magnitud de la administración de recursos en contextos festivos. Y las ciudades levíticas, sin herencia territorial (Nm 18:20–24), dependían justamente de este ritmo anual y cíclico.
La economía levita no se sostenía en eventos esporádicos, sino en un calendario constante y repetido: días, semanas, meses, años y jubileo. Así se recordaba continuamente que todo provenía de Dios (Lev 23:10), que el ministerio debía ser sostenido, y que la bendición debía compartirse con alegría. La mesa del Señor incluía siempre a sacerdotes, levitas y al pueblo entero.
Modelo Económico de Sacerdotes y Levitas en General
Diferencia fundamental en su Rol
Dios estableció una separación clara entre los sacerdotes (hijos de Aarón) y los levitas no sacerdotes:
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- Sacerdotes → ministros directos en el altar, encargados de los sacrificios, el incienso, el Lugar Santo y el Santísimo.
- Levitas → auxiliares en la obra: cargaban, cuidaban, cantaban, enseñaban, vigilaban y administraban, pero no podían acercarse al altar (Números 18:6–7).
Esto se reflejaba también en la economía: los sacerdotes recibían lo más sagrado y selecto, mientras que los levitas vivían del diezmo general del pueblo.
Fuentes de sustento de los sacerdotes (hijos de Aarón)
Los sacerdotes tenían múltiples canales de provisión, todos provenientes de las ofrendas del pueblo:
- Primicias (בִּכּוּרִים – bikkurím)
- Lo mejor del grano, vino, aceite, lana y masa.
Textos: Números 18:12–13; Deuteronomio 18:3–5; Ezequiel 44:30.
- Lo mejor del grano, vino, aceite, lana y masa.
- Partes de sacrificios
- Pecho y espaldilla de las ofrendas de paz.
- Carne de los sacrificios por el pecado y la culpa.
Textos: Levítico 7:28–36; Números 18:17–18.
- Ofrendas y votos consagrados
- Todo lo que Israel dedicaba irrevocablemente a Jehová pasaba a los sacerdotes.
Textos: Números 18:9–11; Levítico 27:28.
- Todo lo que Israel dedicaba irrevocablemente a Jehová pasaba a los sacerdotes.
- Primogénitos
- Animales limpios → sacrificados y parte de su carne para los sacerdotes.
- Primogénitos humanos y animales inmundos → redimidos con dinero.
Texto: Números 18:15–16.
- Lo consagrado al anatema o dedicado al templo
- Pertenecía a los sacerdotes (Números 18:14).
- El “diezmo del diezmo”
- Los levitas entregaban a los sacerdotes la décima parte de lo que recibían del pueblo.
Texto: Números 18:25–32.
- Los levitas entregaban a los sacerdotes la décima parte de lo que recibían del pueblo.
Fuentes de sustento de los levitas no sacerdotes
A diferencia de los sacerdotes, los levitas recibían:
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- El diezmo regular
- Su principal herencia, dada por Dios en lugar de tierras.
Texto: Números 18:21–24.
- Su principal herencia, dada por Dios en lugar de tierras.
- Ciudades levíticas y ejidos
- 48 ciudades repartidas por Israel (Josué 21).
- Ejidos de 450–900 m alrededor para huertos y ganado menor.
Texto: Números 35:1–8.
- El diezmo cada 3 años
- Guardado en las ciudades para levitas, huérfanos y extranjeros.
Textos: Deuteronomio 14:28–29; 26:12.
- Guardado en las ciudades para levitas, huérfanos y extranjeros.
- Hospitalidad en fiestas y cosechas
- El pueblo debía incluirlos en sus celebraciones.
Texto: Deuteronomio 12:18–19.
- El pueblo debía incluirlos en sus celebraciones.
- Redistribuciones en tiempos de reforma
- Durante Ezequías y Nehemías se organizaron almacenes para asegurar provisión justa.
Textos: 2 Crónicas 31:15–19; Nehemías 10:37–39; Neh 13:10–12.
- Durante Ezequías y Nehemías se organizaron almacenes para asegurar provisión justa.
- El diezmo regular
Los levitas vivían del diezmo general, de pastizales comunales, de hospitalidad y de redistribuciones sociales.
Funciones Ministeriales de los Levitas
Los levitas no eran simplemente beneficiarios de los diezmos. Su identidad estaba ligada al servicio activo y múltiple en la vida espiritual, cultual y social de Israel. Dios los llamó a sostener el culto, proteger lo santo y enseñar al pueblo.
Asistentes de los sacerdotes
Los levitas fueron dados a Aarón y sus hijos como ayudantes:
“Y darás los levitas a Aarón y a sus hijos; le son enteramente dados de entre los hijos de Israel” (Números 3:9).
Sus funciones incluían:
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Transportar, montar y desmontar el Tabernáculo (Números 1:50–53; 4:1–33).
-
Cuidar y limpiar los utensilios sagrados.
-
Preparar animales y ofrendas para los sacrificios.
Clanes y roles específicos:
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Gersonitas → cortinas, cubiertas y cuerdas.
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Coatitas → mobiliario más sagrado (arca, mesa, candelabro, altar).
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Meraritas → estructuras, bases, varas y columnas.
En el Día de la Expiación (Levítico 16), requería una gran logística: preparación de animales, almacenamiento de grano y aceite, pan de la proposición, utensilios rituales. Se requería organización levítica para clasificar, sacrificar, quemar y disponer de las partes de los animales según la ley. La práctica consolidaba la economía del templo como centro financiero y espiritual de Israel, ya que allí confluían recursos de todas las tribus.
Guardianes del santuario
Dios les asignó la responsabilidad de vigilar los accesos al Tabernáculo y al altar:
“Y los levitas acamparán alrededor del tabernáculo del testimonio, para que no haya ira sobre la congregación” (Números 1:53).
Su presencia evitaba que gente no consagrada se acercara a lo santo. Actuaban como guardias espirituales, asegurando que la santidad del culto no fuera profanada (Números 18:3–5).
Músicos y cantores
Durante el reinado de David, los levitas fueron organizados formalmente en coros y orquestas para el servicio de alabanza en el templo:
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Cantaban salmos e himnos.
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Tocaban trompetas, címbalos, arpas y salterios.
-
Lideraban la adoración congregacional en fiestas y sacrificios.
Texto clave:
“David dijo a los principales de los levitas que designasen de sus hermanos cantores, con instrumentos de música, con salterios, arpas y címbalos” (1 Crónicas 15:16).
La música levítica se convirtió en un elemento central de la adoración pública en Israel, incluso después del exilio (Esdras 3:10–11).
Maestros de la Ley
Los levitas también eran instructores del pueblo en la Palabra de Dios:
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“Ellos enseñarán a Jacob tus juicios, y a Israel tu ley” (Deuteronomio 33:10).
-
En tiempos de Josafat, recorrieron Judá enseñando la Ley (2 Crónicas 17:7–9).
-
En tiempos de Esdras, ayudaron al pueblo a entender la lectura de la Torá (Nehemías 8:7–9).
Eran una especie de ministerio docente nacional, responsables de mantener viva la identidad espiritual de Israel.
Jueces y administradores
En casos legales complejos, los levitas acompañaban a sacerdotes y jueces para interpretar la Ley:
“Y vendrás a los sacerdotes levitas, y al juez que hubiere en aquellos días… y ellos te enseñarán la sentencia” (Deut 17:9).
Servían como consejeros, asegurando que la justicia se ejerciera conforme a la Torá. También administraban almacenes y recursos en tiempos de reforma (2 Crónicas 31:15–19).
Reformadores y líderes espirituales
En épocas de decadencia, los levitas jugaron un rol clave en los avivamientos:
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En la reforma del rey Josías, participaron en la limpieza del templo (2 Reyes 23:4).
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En la restauración bajo Nehemías, ayudaron al pueblo en arrepentimiento y adoración (Neh 8:7–9).
Su papel no era solo administrativo, sino de liderazgo moral y espiritual, guiando al pueblo al pacto con Dios.
Posible rol artesanal
Aunque la Biblia no asigna explícitamente a los levitas la tarea de fabricar instrumentos o utensilios sagrados, sí estaban encargados de usarlos continuamente en el culto (1 Cr 23:5). Los primeros artesanos designados fueron Bezaleel (Judá) y Aholiab (Dan) (Éx 31:1–11). Sin embargo, dada su cercanía al servicio musical y ritual, es probable que algunos levitas colaboraran en el cuidado, reparación o incluso confección de instrumentos, según la tradición judía posterior, aunque esta no fue su función principal.
Esto muestra que su servicio podía incluir labores técnicas y artísticas, siempre orientadas a lo santo.
La Economía Levita en su Contexto Histórico

Fundamento legal
La base de la economía levita está en la Ley de Moisés:
- Números 18:20–21 → Jehová declara: “Yo soy tu heredad… he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel por heredad, por su ministerio”.
- Levítico 27:30 → “El diezmo de la tierra, así de la simiente de la tierra como del fruto de los árboles, de Jehová es”.
Deuteronomio 14:28–29 → Diezmo cada 3 años para levita, extranjero, huérfano y viuda.
Esto demuestra que su economía no dependía de tierras ni herencias, sino de la fidelidad del pueblo en traer sus diezmos.
-
-
- Distribución centralizada: primero en el Tabernáculo (tienda de reunión), luego en el Templo de Jerusalén.
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Economía agrícola y de trueque
La vida económica de Israel giraba en torno a la agricultura y la ganadería.
Productos básicos:
- Grano → trigo, cebada.
- Vino → de la vid.
- Aceite → de oliva.
- Animales → ovejas, cabras, bueyes.
El intercambio cotidiano se hacía producto por producto, es decir, trueque. El diezmo que recibían los levitas llegaba en forma de grano, vino, aceite o animales, no de dinero.
Esto explica por qué Nehemías organizó almacenes para guardar estas provisiones (Neh 10:37–39).
Uso de metales preciosos como dinero
Aunque no había monedas en tiempos de Moisés y Josué, sí se usaban metales pesados (plata, oro, bronce) medidos al peso:
-
- Siclo (shekel).
- Beka (medio siclo).
- Talento (unidad mayor).
No eran monedas acuñadas, sino piezas de metal al peso (lingotes o fragmentos). Ejemplo: Abraham compró la cueva de Macpela pagando “cuatrocientos siclos de plata, de buena ley entre mercaderes” (Génesis 23:16).
En el servicio levítico, esto se veía en la redención de primogénitos:
- “Redimirás al primogénito de un mes… por cinco siclos de plata” (Números 18:16).
Llegada de la moneda acuñada
Las monedas llegaron a la región siglos más tarde, en época persa. En el período griego y romano:
- Siglos XIII–XI a.C. (época de los jueces y reyes tempranos): no existían monedas acuñadas en Israel.
- Época persa (s. V–IV a.C.): aparece el dárico persa de oro.
- Época griega y romana: se popularizan monedas como denarios, dracmas y leptas (ej. el denario en tiempos de Jesús, Mateo 22:19).
Esto significa que durante gran parte de la historia levítica, su economía era en especie, no monetaria. Solo en períodos posteriores el dinero acuñado influyó en la administración del templo.
Evidencia arqueológica
- Pesas de piedra → encontradas en Jerusalén (siglos VIII–VII a.C.), con inscripciones como beka o pim, usadas para medir plata u oro.
- Ostraca (fragmentos de cerámica con escritura) → hallados en Samaria y Arad, registran entregas de aceite, grano y vino.
- Tesoro del Templo → en tiempos de Josías, Esdras y Nehemías, se usaban almacenes para guardar diezmos y ofrendas en especie.
Esto confirma que la economía levítica fue agropecuaria y redistributiva, con cierto uso de plata medida al peso para casos específicos.
La economía levita en su contexto histórico nos recuerda que su sustento era frágil, dependiente y comunitario. Vivían del pueblo, pero no para enriquecerse, sino para servir al pueblo mismo.
Contraste Economía Levita con el NT – El ejemplo apostólico

Economía levita (AT) – sostenimiento garantizado
El sistema levítico estaba institucionalizado y obligatorio:
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Cada israelita debía entregar el diezmo y las ofrendas según la Ley (Números 18:21; Deut 14:27–29).
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El diezmo no era un acto voluntario, sino un mandato nacional.
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Esto aseguraba a los levitas un sostenimiento garantizado y previsible.
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La responsabilidad era colectiva: toda la nación debía participar en el sostenimiento ministerial.
El levita no vivía de su propio esfuerzo agrícola, sino del sistema de provisión que Dios ordenó para que se dedicara de lleno al servicio.
Economía de la Iglesia (NT) – sostenimiento legítimo, pero voluntario
Con la venida de Cristo y el nacimiento de la Iglesia, el modelo cambia:
-
Jesús enseñó: “El obrero es digno de su salario” (Lucas 10:7).
-
Pablo lo reafirma: “Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio” (1 Cor 9:14).
Sin embargo, a diferencia de Israel:
-
No es una obligación nacional ni legal.
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El sostén se da por gracia, amor y generosidad voluntaria (2 Cor 9:7: “cada uno dé como propuso en su corazón”).
-
Hay diversidad de modelos:
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Iglesias con recursos (como Filipos) que apoyaron a Pablo generosamente (Fil 4:15–18).
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Iglesias pobres (como Macedonia) que dieron “más allá de sus fuerzas” (2 Cor 8:1–3).
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El sostenimiento ministerial en el NT es un acto de generosidad y fe, no de imposición legal.
El ejemplo apostólico de Pablo
Pablo es el mejor ejemplo de cómo aplicar este principio con equilibrio:
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Reconocía su derecho
“¿Quién fue jamás soldado a sus propias expensas?… Así también ordenó el Señor que los que anuncian el evangelio, vivan del evangelio” (1 Cor 9:7–14).
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Pero renunciaba cuando era necesario
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En Tesalónica trabajó día y noche para no ser carga (2 Tes 3:8).
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“ni comimos de balde el pan de nadie, sino que trabajamos con afán y fatiga día y noche, para no ser gravosos a ninguno de vosotros;”
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En Corinto fabricaba tiendas junto a Aquila y Priscila (Hch 18:3).
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Aceptaba ayuda cuando era apropiado
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En Filipos recibió apoyo económico en varias ocasiones (Fil 4:15–18).
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El ministro debe discernir cuándo recibir apoyo y cuándo renunciar, según el contexto espiritual y las necesidades de la iglesia.
Principios para iglesias con recursos limitados
El NT reconoce que no todas las comunidades tienen la misma capacidad económica. Por eso, los principios son:
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El derecho permanece → el ministro merece sustento.
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Se da según lo que uno tiene → “Si primero hay la voluntad dispuesta, será acepta según lo que uno tiene, no según lo que no tiene” (2 Cor 8:12).
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El ministro practica contentamiento → “He aprendido a contentarme cualquiera que sea mi situación” (Fil 4:11).
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Modelos mixtos son válidos → algunos ministros pueden combinar trabajo secular con ministerio (como Pablo).
¿Qué significa “vivir del evangelio”?
El NT lo aclara con referencia al AT:
“¿No sabéis que los que trabajan en las cosas sagradas, comen del templo?… Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio” (1 Cor 9:13–14).
Vivir del evangelio significa:
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Que quienes se dedican a tiempo completo a predicar, enseñar y pastorear tienen derecho a recibir sustento material de la iglesia.
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No se trata de enriquecerse, sino de tener sus necesidades cubiertas para servir sin distracción.
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Ese sostén puede ser económico, en especie, en hospitalidad o en apoyo comunitario.
- No es “vivir económicamente de la iglesia” como de mi empresa. La iglesia no es una inversión personal del ministro para vivir de su propiedad, sino ser sostenido por la iglesia como un acto de gratitud y obediencia a Dios.
La iglesia debe sostener a sus ministros con amor y generosidad, según sus posibilidades. Y los ministros deben servir con humildad, sin manipular ni abusar del pueblo de Dios, confiando en que “mi Dios suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Fil 4:19).
¿A quién debe sostener la iglesia?
El NT reconoce varios ministerios que pueden ser sostenidos materialmente:
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Pastores / ancianos / obispos (términos intercambiables en el NT, note la pluralidad, no un solo pastor, debe haber pluralidad, más de uno)
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Son los encargados de enseñar, guiar y pastorear al rebaño.
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1 Timoteo 5:17: “Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar”.
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Evangelistas y misioneros
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Aquellos que son enviados a predicar, fundar iglesias o llevar el evangelio a nuevos territorios.
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3 Juan 6–8: “Harás bien en encaminarlos como es digno de su servicio a Dios… porque ellos salieron por amor del nombre de él, sin aceptar nada de los gentiles”.
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Maestros
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Quienes instruyen a la iglesia en la sana doctrina (Efesios 4:11).
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No todos los líderes necesitan o reciben el mismo nivel de sostén. Algunos sirven de manera parcial o voluntaria, pero los que se dedican de tiempo completo deben ser sostenidos dignamente.
El peligro de la mercadería espiritual
El NT advierte contra falsos ministros que convierten la fe en negocio:
“Por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas” (2 Pedro 2:3).“Teniendo apariencia de piedad, pero negando la eficacia de ella; a estos evita” (2 Timoteo 3:5).
Jesús mismo confrontó esta corrupción:
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Expulsó a los cambistas del templo (Mateo 21:12–13).
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Declaró: “Mi casa será llamada casa de oración, mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones”.
Características de la mercadería espiritual:
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- Ver la iglesia como negocio, inversión o propiedad personal.
- Imponer cargas económicas indebidas, no vigentes en NT
- Buscar lucro personal en lugar de edificación del cuerpo de Cristo.
- Hablan más de dinero que:
- del arrepentimiento del pecado,
- salvación,
- frutos espirituales,
- perserverar en la sana doctrina del NT, etc
- Usar manipulación emocional (“robar a Dios”) para presionar.
- Promover riqueza personal como “señal” de bendición.
Principios de equilibrio
La Biblia marca principios claros para evitar abusos y fomentar transparencia:
- Derecho confirmado: El obrero es digno de su salario (1 Cor 9:14; 1 Tim 5:18).
- Renuncia posible: Como Pablo, el ministro puede decidir trabajar aparte o no recibir, si eso edifica más (1 Cor 9:15).
- Sostenimiento proporcional: Cada iglesia da según sus fuerzas (2 Cor 8:12).
- Evitar abusos: El sostén es para cubrir necesidades, no lujos. Los ministros no deben enriquecerse con lo que es santo.
- Transparencia administrativa
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2 Corintios 8:20–21: “Evitando que nadie nos censure en cuanto a esta ofrenda abundante… procurando hacer las cosas honradamente, no solo delante del Señor, sino también delante de los hombres”.
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La iglesia debe rendir cuentas claras sobre ingresos y gastos.
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Aplicación práctica en la iglesia actual
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El ministro no debe “adueñarse” de la congregación como si fuera un negocio. La iglesia es de Cristo (Hechos 20:28).
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Las colectas y ofrendas son para sostener a la iglesia en general: local, servicios, ayudas, misiones, ministerios, además del sustento de los pastores.
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El salario del ministro debe ser visto como un gasto legítimo de la iglesia, administrado con integridad y sin manipulación.
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El pueblo de Dios debe dar con gozo y generosidad, no por coacción ni por miedo
El sostén ministerial es un derecho bíblico, pero debe ejercerse con equilibrio, humildad y transparencia.
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El ministro no debe abusar ni enriquecerse.
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La iglesia debe sostener dentro de sus posibilidades.
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El pueblo debe dar por amor y obediencia, no por presión.
Una iglesia sana sostiene a sus siervos con dignidad, pero evita la mercadería de la fe. Y un ministro fiel sirve con contentamiento, sabiendo que su herencia es Cristo y que un día dará cuentas de su administración.
Amado lector, es maravilloso aprender sobre la economía Levita, quienes eran los Levitas y como vivian; la distinción entre los descendientes de Aarón y el resto de la tribu de Leví en general, sobre la economía levita en el Antiguo Testamento, su contraste en el Nuevo Testamento. Sobre pastores que quieren “apoderarse” de la iglesia o mejor dicho de la congregación, como su negocio personal de la cual “no tienen que dar cuenta a nadie”. Las colectas y ofrendas son para los santos de la iglesia, conforme a las escrituras, no solo para el pastor.
Administrando los bienes de la iglesia con toda transparencia y honestidad. Los ministros deben estar preparados para dar cuentas de la administración de los ingresos y gastos a la iglesia, entre los cuales está el salario del o los ministros sostenidos según la posibilidad de los miembros de la iglesia. El ministro no tiene necesidad de dar cuenta del uso de su salario personal, pero si de los gastos de la iglesia, entre los cuales esta su salario como una sola cifra, sin detalles, juanto al pago de local, electricidad, agua, internet, otros servicios y gastos, obras evangelistas, ayudas comunitarias, ayudas a huerfanos, viedas conforme a la escritura, extranjero y cualquier necesitado, dando prioridad a los hermanos de la fe.
Otros pastores, guiados por la avaricia, el deseo del “buen vivir”, quieren vivir como “hijos del Rey”, pero no tan humildes como vivió Jesús, que no tenía dónde recostar su cabeza!! (Mat 8:20). Tal vez guiados por la ignorancia de las Escrituras, quieren “hacerse levitas” para imponer y cobrar diezmos, amenzar a los que desconocen las Escrituras de “robarle a Dios” como una forma de sugestión emocional!!; como vimos en este estudio, los levitas, tienen que ser judios, descendintes de la tribu de Leví y para ser sacerdotes tienen que ser descendientes de Aarón!!
Los Levitas, escogidos por su celo en las cosas de Dios y escogidos para ser sustitutos de todos los judios, de las demas naciones!! Pues, les diré, que hoy en día, hay una mayor grandeza que ser levita, y es ser Cristiano!! Hoy en dia nosotros, los cristianos, tenemos un mejor sustituto, perfecto, eterno, que es Jesucristo!! Ahora en Cristo, todos somos linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciemos las virtudes de aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable!!
Hoy en día, no necesitamos Levitas que debamos sostener economicamente para que intercedan por nosotros o carguen tabernaculos, ya que tenermos un Sumo Sacerdote (Jesucristo) el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos, ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre.
Amado lector, en estos temas tan importantes y que tal vez puedan ser polémicos, les ruego que sean como los hermanos de Berea, estos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así!! De tal manera que si este contenido o alguna parte de el no esta conforme a las Escrituras, con amor y paciencia me lo dejes saber escribiendo a siervosdejesucristo.org@gmail.com y lo revisaremos juntos; pero si compruebas que sí está conforme a las Escrituras, entonces, te ruego que con amor y humildad lo pongas en práctica y lo compartas con tus hermanos en Cristo!
Que la paz de nuestro Señor Jesucristo sea contigo y tu familia!
No te pierdas la última parte!!
¿Quieres saber más sobre la economía en la Iglesia del NT? última parte del estudio
Amado lector, te gustaría sabe más cómo vivía la iglesia del primer siglo y como era su economía? Ministros, Ofrendas y otras necesidades de la iglesia? Cómo atender las necesidades de la Iglesia hoy en dia? no te pierdas la última parte de este estudio sobre la Economía de la Iglesia del NT!!
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