Confesar públicamente a Jesucristo

Estimado lector,

Nos llena de mucha alegría su interés en confesar públicamente a Jesucristo como su Señor y Salvador. Es nuestro gozo como cristianos, compartir la palabra de Dios con usted. Esperamos que este medio de enseñanzas pueda guiarle a orar de manera genuina y fervientemente a Dios, en busca de un arrepentimiento auténtico, antes que pueda Confesar a Jesucristo como su Señor y Salvador. Antes de empezar, nos gustaría aclarar lo que NO es el evangelio y lo que NO es confesar a Jesús, basado en  lo que vemos y escuchamos hoy en día en la televisión, radio, redes solciales, etc.

Lo que NO es el evangelio de Jesús

Con mucha tristeza vemos que muchos llamados “evangelistas, apóstoles, reverendos, etc..”, ya sea por ignorancia del verdadero evangelio de Jesucristo o por su tergiversada pasión por hacer crecer la cantidad de miembros de sus congregaciones y así sus bolsillos, buscan artificios y estratégias para manipular a los hombres y mujeres que no conocen la Biblia; acudiendo a espectáculos desde el púlpito, música estridente, sugestiones de grupos, griterías y hasta ronquidos, para lograr la atención de la gente o para provocar que la emoción los controle y sustituya la obra del Espíritu Santo, en muchos casos cediendo a las intenciones del predicador.

Los invitan a que acepten a “su jesús” en su corazón y que reciten una oración mágica y como resultado de esta “magia, rezo, mantra…” todo su mundo estará arreglado. Esto suena genial para agregar más personas a un club o a una secta, pero esto NO es el verdadero evangelio que enseñó Jesús, el hijo de Dios. Los invitan a que acepten una religión, un dogma sin el previo entendimiento, sin la convicción de lo que realmente significa aceptar a Jesucristo en su vida.

¿Pero cuál es el problema con esto?, si lo que intentan es “convertir” a más personas…

El problema evidente con estos artificio, es que la vida de estas personas no ha cambiado desde adentrohan creído en “otro evangelio” que no tiene poder para transformar la vida del creyente. Cuando estas personas “despiertan” y ven que todo sigue igual.., que su mundo no está resuelto.., cuando pierden su trabajo, o enferman o Dios no responde su petición tal cual ellos esperan.., se vuelven más incrédulos que antes y blasfeman el nombre de Dios, pensando que esa mentira que conocieron era el evangelio de nuestro Señor Jesucristo.

La verdad es que nadie quiere cambiar su manera de ser; sin embargo, el evangelio cambia precisamente eso, tu vida, tu manera de ser, de pensar, actuar. Estas personas engañads pensaron que cambiaría su mundo y no sus vidas, al final nada cambió, porque no han oído el verdadero evangelio, por lo tanto no hay arrepentimiento de la vida de pecado que han llevado. Si no oyes la palabra de Dios, no crees y si no crees en la palabra de Dios, no hay arrepentimiento, es decir, no hay un cambio de mente, no hay un cambio de conciencia, no hay un cambio de deseo, ni tampoco hay un cambio de acción, no hay un cambio de vida, es decir, no hay una nueva vida. Lo que han creado es una mala conciencia, ahora engañada y manipulada por una religión o predicador.

¿Cómo se manifiesta esto?

Estas personas, confundidas en su corazón, inician un camino lleno de hipocresía, llevando una doble vida: la que aparentan y la que realmente viven delante de los ojos de Dios.

Conociendo el Evangelio

Estimado lector, el evangelio es la buena noticia de que tenemos salvación en Jesucristo, de que nuestros pecados sí pueden ser perdonados y borrados para siempres, de que no estamos solos en esta vida difícil e injusta. Jesús envió al ayudador, al Espíritu Santo para convencernos.

La obra del Espíritu Santo a través de la palabra de Dios: Juan 16:7-11

  • Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré.
  • Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.
  • De pecado, por cuanto no creen en mí; 
  • De justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; 
  • Y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado.

¿Cómo el Espíritu Santo nos convencerá?

Lo primero es lo primero, esto es, oir la palabra de Dios para reconocer nuestras faltas, reconocer la vida que hemos llevado alejada de Dios y de sus mandamientos, la vida sin importarnos los demas, la vida centrada en uno mismo. Por eso es muy importante escuchar con atención lo que la palabra de Dios dice acerca de lo que está bien y lo que está mal.

Si al oír la palabra de Dios, no hay una convicción de pecado, de justicia y de juicio, entonces, debes seguir oyendo la palabra de Dios, hasta que reconozcas sus faltas delante de Dios, ¿pero cuáles? dirías usted,.. Tenga paciencia, el Espiritu Santo se encargará de eso… Romanos 10:17 nos dice: Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. No perdamos las esperanzas. Démosle la oportunidad al Espíritu Santo de realizar su obra sobrenatural  de convencernos de pecado, de justicia y de juicio, solo entonces el evangelio tendrá sentido en nuestras vidas. Solo entonces el evangelio nos enseñará cómo vivir una vida agradable a Dios.

No nos engañemos, ni nos dejemos caer en el error de vivir como los hipócritas; viviendo una ilusión aprobada por nuestras mentes. “Yo no robo, yo no mato, yo no le haga mal a nadie”, como si esa fuera toda nuestra responsabilidad delante de Dios. Como si esa fuera la razón por la cual fuimos creados,.. lo habías pensado? Un ilusión donde estamos bien conforme a nuestro criterio, comparados con el vecino, comparados con el ladrón, malechor, dictador y no según el criterio de la palabra de Dios. 

Continuemos citando la palabra de Dios, para que la leas, y al leerla la escuches y entonces creas. Creer a Dios y a su palabra, es decir, toda la Biblia (no solamente una porción, ni la que nos conviene, sino toda). Jesús dijo en Marcos 1:15 El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio. Analicemos este texto de Marcos 1:15 que acabamos de leer: me gustaría que notaras la secuencia que hay en el texto. Antes de creer en el evangelio, está el arrepentimiento. 

 

¿Por qué es necesario arrepentirse primero, de qué hay que arrepentirse? 

Tal ves, esta reflexión le ayude identificar áreas ocultas e ignoradas de su vida.  

La única manera de cambiar nuestras vidas es a través del arrepentimiento. Por ejemplo, si acostumbras a fumar y quieres dejar de hacerlo, la única manera es llegando a la conciencia y al entendimiento de que no quieres continuar fumando, de esta manera vivirás luchando, buscando la manera para no volver a fumar. Y aunque vuelvas a tener la oportunidad de hacerlo, no lo harás, porque estás convencido de no hacerlo. 

Analicemos por un momento nuestra vida 

Me pregunto, ¿cuánto tiempo llevamos en rebeldía contra Dios y su palabra? La Biblia dice en Génesis 8:21, el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud, sabías esto? La palabra juventud en el texto hebreo (מִנְּעֻרָ֑יו min-nə-‘u-rāw;) puede ser traducido como niñez, juventud o adolescencia. Y esto es evidente en nuestras vidas, deberíamos darnos cuenta de cómo somos desde nuestra infancia y así poder reconocer nuestras faltas delante de Dios. 

Pensemos un momento en los niños que no tienen culpas. Quién los enseña a manipular a sus padres cuando quieren leche o algo más? Meditemos en estos ejemplos; quién los enseña a ser egocéntricos?, envidiosos?, posesivos? Si lo analizamos, nosotros practicamos la maldad, la desobediencia, la rebeldía desde muy temprana edad; es algo que aprendemos tan naturalmente. Nadie nos lo enseña, lo aprendemos para sobrevivir, defendernos y lo hacemos nosotros; aunque esto tan “sencillo” sabemos que no está bien. Si alguien te preguntara si quieres ser una persona egocéntrica, envidiosa o posesiva, rápidamente diríamos que NO. 

Nuestro problema de vida no se queda en la infancia; a medida que crecemos lo único que manifestamos es nuestra rebeldía contra Dios. Desde niño nos esforzamos para que todo gire alrededor de nosotros. En nuestro mundo ideal, creamos nuestras reglas, donde somos el amo; y todos nos deben obedecer, servir, estar de acuerdo con nosotros.

Cuando crecemos nos volvemos mentirosos y vivimos una vida de apariencia, según nuestra conveniencia, aprendemos a pretender, a engañar. Cuando nos casamos, generalmente, elegimos la pareja que nos conviene a nosotros, que llena nuestras expectativas – suena un poco egoísta no les parece? Y esto es, si no escoges declaradamente el camino de la miseria, esto es, del ladron, delincuente, estafador, etc. Me pregunto si en verdad habrá algo de lo que debamos arrepentirnos en nuestras vidas? 

Nuestra Reacción ante la realidad de la vida 

Muchos no aceptan estos ejemplos como razones suficientes para meditar en sus vidas profundamente y arrepentirse. Saber si en verdad lo han hecho bien. Mas bien, soberviamente mantienen su posicion de: “bueno.. es que yo no robo, no mato, no soy como Hitler o alguien similar, le hago el bien a todo el que puedo, de que me acusas, de qué debo arrepentirme?” Si nos detenemos a razonar su pensamiento, en verdad tienen razón, en su mundo, son verdaderos santos.

Pero en el mundo de Dios, el mundo que Dios hizo, son culpables por no haber creído en el Hijo de Dios y en sus mandamientos. ¿Sabías que no haber creído en el nombre del hijo de Dios, es pecado contra Dios? es como decir, “Dios, no me importa lo que me tienes que decir” Este es otro pecado que muchos ignoran. Así que delante de Dios, con las reglas de Dios, todos son declarados culpables.

La Biblia nos enumera algunos de los pecados que debemos meditar y examinar con honestidad. Verifiquemos si nuestros nombres están escritos en algunos de estos pecados, por la cual debamos arrepentirnos. Para facilitar el ejercicio he puesto en negrita algunos de ellos y subrayado otros puntos a considerar, leamos Romanos 1:21-32:

  • Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.
  • Profesando ser sabios, se hicieron necios
  • Y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.
  • Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos,
  • ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén.
  • Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza,
  • y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío.
  • Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen;
  • estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades;
  • murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres,
  • necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia;
  • quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican.

Aunque este listado de pecados, nos parecen acciones muy normales y que describen perfectamente nuestro mundo de hoy; la realidad es que en el mundo de Dios, no existen las reglas de nuestro mundo. Bajo las reglas de Dios, cuando los hombre y mujeres creen ser sabios, en realidad se hacen necios.

Por eso, sus ideas y pensamientos, de los que no viven bajo las reglas de Dios, estando reprobada, los hace hacer cosas que no les convienen. Hay alguna razón para arrepentirse y querer vivir según las reglas de Dios? Si aún no lo ves, debes partir de que la Biblia afirma que tienes un corazón malo desde tu juventud y que tu mente está reprobada delante te Dios y que eres digno de muerte. De cuál muerte? la física? la eterna? Entiendes la gravedad del asunto?

 

 

¿Qué puedes hacer?

Entendido esto, la pregunta que debes hacer es: ¿qué puedo hacer? Y ahora, quién podrá defenderme?; aquí no hay chapulín que valga. Solamente, únicamente Dios puede salvarte. Así que es muy importante que medites sobre lo que crees que puedes hacer (confiar en tu mente y tu corazón, sabiendo que Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen) y en lo que Dios te dice que debes hacer, confiando en Dios y en sus promesas. Fuera del plan de Dios, no existe obra alguna que puedas hacer para cambiarlo, por lo tanto, entender y obedecer los mandamientos de Dios es lo único que podemos hacer.

Esta verdad es evidente, ya que queda demostrada con nuestra vida, con la familia que tenemos, los amigos que tenemos, con la sociedad, el país en el que vivimos. El verdadero Dios no vive en un mundo creado por nuestra mente, ni obedece nuestras reglas; mas bien nosotros vivimos en el mundo de Dios, casi siempre revelándonos contra sus reglas. Que harás? Que excusa le daremos? Diremos que no vamos a la iglesia o no somos cristianos porque los “pastores” que conocemos son ladrones? Diremos que no somos tan malos como Hitler? Le diremos a Dios lo que EL debe hacer?

La realidad es, que no somos el centro de atención como pensamos desde niños. No somos quien dice cómo se hacen las cosas. Nosotros somos los que hemos sido creados. El nos creó. El hizo las reglas. Y bajo sus reglas. La Biblia dice en Romanos 3:10-12:

  • Como está escrito: No hay justo, ni aun uno;
  • No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios.
  • Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.

Todos se desviaron? todos nos apartamos de Dios. No hay justo, ni aun uno? no hay quien haga lo bueno? no hay ni siquiera uno? Yo podría decir que tal vez yo no, pero que conozco a muchas personas que son buenas y que hacen lo bueno, será esto cierto? Puedo volver a repetir, según yo, según mis reglas, son buenos, justos; pero según las reglas de Dios en el mundo de Dios, su palabra dice que ninguno llena su estandar.

  • Como está escrito: No hay justo, ni aun uno;
  • No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios.
  • Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.

Aceptas que en el mundo y las reglas de Dios no eres bueno ni justo? Entiendes la necesidad de arrepentirte? Entiendes que fuera de obedecer a Dios y a sus mandamientos, tú no puedes hacer nada para cambiarlo? Entiendes que bajo estas condiciones estas condenado para siempre? Entiendes que estas bajo el juicio de Dios? El primer paso para cambiar esta situación es: reconocer que hemos vivido alejados de la voluntad de Dios, sin considerar sus reglas, sin vivir como EL espera que realmente vivamos en su mundo. Viendolo desde la perspectiva de Dios, en verdad tenemos que Arrepentirnos.

  • Marcos 1:15 El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.

Que piensas ahora? Escuchas una voz dentro de ti que te llama al arrepentimiento? Pues arrepiéntete!

Deseas cambiar? Deseas una vida nueva, según la perspectiva de Dios? Quieres empezar otra vez para agradar a Dios? Con una nueva naturaleza? que solamente proviene de Dios, que solo Dios puede dar? 

El Evangelio - la Buena Noticia

Pues si tu respuesta es que:  quieres cambiar y estás convencido de que debes cambiar porque actualmente estas reprobado delante de Dios en el mundo de Dios y las reglas de Dios; deberías estar en un dilema; al querer cambiar y saber que estás condenado.

En este punto, es donde realmente hace sentido recibir alguna buena noticia sobre qué podemos hacer; esto es evangelio. Ahora hablemos de  esta buena noticia, te presentaré el evangelio de salvación que el Hijo de Dios ofrece a los hombres y mujeres que quieren esa oportunidad de cambiar y empezar otra vez según las reglas de Dios.

Esta buena noticia tiene muchas promesas: Una nueva criatura, por ejemplo.

  • 2Co 5:17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

Para todos los que creen en la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo: Son justificados gratuitamente por su gracia.

  • Rom 3:21 Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas;
  • Rom 3:22 la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia,
  • Rom 3:23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,
  • Rom 3:24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,
  • Rom 3:25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados,
  • Rom 3:26 con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.

Esta es la fe en Jesucristo: que todos los que creen en él son gratuitamente justificados delante de Dios, perdonados o redimidos por medio de la fe en su sangre. Porque de tal manera Dios nos ha amado, que hizo expiación de nuestros pecados, para que no seamos condenados bajo el juicio de Dios. Para que seamos una nueva criatura, que llevemos buenos frutos por naturaleza, para que tengamos nueva vida y vida en abundancia,

Jesucristo, el dueño y heredero de todo y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder:

  • Heb 1:1 Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas,
  • Heb 1:2 en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo;
  • Heb 1:3 el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas,

Y nos dice con toda autoridad las buenas noticias (el evangelio), cuáles son las reglas de Dios, la voluntad de Dios:

Jua 6:40 Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.

Crees esto? crees que por medio de Jesucristo puedes tener vida eterna? Crees que Jesucristo es el hijo de Dios? crees que Jesús es el heredero de todo? crees que Jesús es el resplandor de la gloria de Dios, la imagen misma de su sustancia?  Crees en la obra redentora de la purificación por medio de la fe en su sangre? Crees que El te puede salvar de la condenación eterna? Y que después de la muerte de este cuerpo, El te puede resucitar en el día postrero?

Pues ahora te contaré la palabra de fe que predicamos, Romanos 10:8-11

  • Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón.
  • Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.

Entiendes ahora lo que significa: Confesar a Jesucristo públicamente como tu Señor y Salvador?

Si esto es así: pues, puedes llenar tu información en el siguiente formulario, con el propósito de establecer una comunicación y poder ayudarte con orientaciones sobre cómo perseverar en la doctrina de los apóstoles y en el partimiento del pan y oraciones, según sus mandamientos.

Si Jesucristo es tu Señor, ahora, no tengo otra forma de llamarte más que Consiervo!!

Recuerda que su palabra nos dice en Juan 14:15, 21: 

Si me amáis, guardad mis mandamientos.

El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.

Quieres saber más acerca de sus mandamientos? Acompáñanos en la serie: Nuevos en la fe