Aun no eres Siervo de Jesucristo?

Le gustaría confesar públicamente a Jesucristo como su Señor y Salvador? pues este es el mandamiento:

“A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos”

Y esta es su promesa:

“Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo” 

Pero… Antes de Confesar a Jesús como su Salvador, usted debe saber lo siguienteConfesar públicamente a Jesucristo.

 

 

Pacto de Dios con Salomón

Si yo cerrare los cielos para que no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo; si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra. 2 Crónicas 7:14

Salmos 86 – Oración de David

Inclina, oh Jehová, tu oído, y escúchame, Porque estoy afligido y menesteroso.

Guarda mi alma, porque soy piadoso; Salva tú, oh Dios mío, a tu siervo que en ti confía.

Ten misericordia de mí, oh Jehová; Porque a ti clamo todo el día.

Alegra el alma de tu siervo, Porque a ti, oh Señor, levanto mi alma. Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, Y grande en misericordia para con todos los que te invocan.

Escucha, oh Jehová, mi oración, Y está atento a la voz de mis ruegos.  En el día de mi angustia te llamaré, Porque tú me respondes.

Oh Señor, ninguno hay como tú entre los dioses, Ni obras que igualen tus obras.

Todas las naciones que hiciste vendrán y adorarán delante de ti, Señor, Y glorificarán tu nombre.  Porque tú eres grande, y hacedor de maravillas; Sólo tú eres Dios.

Enséñame, oh Jehová, tu camino; caminaré yo en tu verdad; Afirma mi corazón para que tema tu nombre.

Te alabaré, oh Jehová Dios mío, con todo mi corazón, Y glorificaré tu nombre para siempre.  Porque tu misericordia es grande para conmigo, Y has librado mi alma de las profundidades del Seol.

Oh Dios, los soberbios se levantaron contra mí, Y conspiración de violentos ha buscado mi vida, Y no te pusieron delante de sí.

Mas tú, Señor, Dios misericordioso y clemente, Lento para la ira, y grande en misericordia y verdad,

Mírame, y ten misericordia de mí; Da tu poder a tu siervo, Y guarda al hijo de tu sierva.  Haz conmigo señal para bien, Y véanla los que me aborrecen, y sean avergonzados; Porque tú, Jehová, me ayudaste y me consolaste.